Libertad de Expresión: ¿Derecho Constitucional o Moneda de Cambio Política?

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Libertad de Expresión: ¿Derecho Constitucional o Moneda de Cambio Política?

Querétaro de Verdad.

Por: David Smeke

Jueves 29 de Enero del 2026.

La detención de un reportero de Tribuna por documentar un operativo de la Policía Estatal volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿la libertad de expresión es un derecho real o un discurso que se activa solo cuando conviene políticamente?

En ese contexto, el presidente municipal de Querétaro, Felipe Fernando Macías, se sube al “tren del mame” para declarar, con tono solemne, que hay que defender la libertad de expresión. Suena bien. Queda bien. Se aplaude fácil. Pero la pregunta de fondo es brutal: ¿se defiende la libertad de expresión cuando se tolera la crítica, o solo cuando se pronuncia en micrófono abierto y cámara encendida?

Porque una cosa es invocar la Constitución y otra muy distinta es practicarla. Resulta complicado creer en el discurso libertario de un alcalde que no abre las puertas a todos los medios, que solo dialoga con los cómodos, los que no incomodan, los que no preguntan de más. La libertad de expresión no se ejerce en zonas de confort, se prueba cuando la voz molesta, cuando la pregunta incomoda, cuando el periodista no forma parte del aplauso.

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Y sí, seguramente este texto no le gustará. Pero justo de eso se trata: de ejercer el derecho a decirlo. Como también están en su derecho quienes me descalifican, quienes aseguran que no soy periodista, que soy propagandista, que mis 40 años en la comunicación no valen. Las opiniones son libres, incluso cuando son injustas, incluso cuando son mezquinas. Como decía aquel célebre francés, defendería hasta con la vida el derecho del otro a expresarse, aunque no esté de acuerdo.

El problema surge cuando la libertad de expresión se pervierte y se convierte en patente para mentir, para difamar, para cancelar al que incomoda, para negar el derecho de réplica, para cerrar el debate y erigirse como dueño absoluto de “la verdad”. Ahí se cruza la línea. Ahí deja de ser un derecho y se vuelve arma.

Pero el foco más doloroso no está solo en el poder político, sino en el propio gremio. En los medios que deberían ser defensores con murallas, se vuelven trinchera selectiva. En los periodistas que, en lugar de defender el derecho de todos a expresarse, desacreditan al colega incómodo, lo minimizan, le regatean su condición de periodista porque —según su lógica torcida— solo lo es quien ha sido amenazado, perseguido o vive al filo del peligro. Como si el periodismo fuera una competencia de martirologios.

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No necesitamos el “apapacho” discursivo de un político diciendo que respeta la libertad de expresión. Necesitamos algo más incómodo y más valiente: el respaldo real de nuestro propio gremio. La capacidad de debatir entre nosotros sin linchamientos, de abrir espacio a nuevas voces, a jóvenes que piensan distinto, que leen distinto, que analizan distinto. Necesitamos entender que no poseemos la única verdad.

Porque mientras sigamos creyendo que nuestra voz es la única legítima y la de los otros no, seguiremos presos en nuestra propia cárcel de censura. Y mientras una guillotina editorial, gubernamental, judicial o política impida que un reportero publique lo que vio en la calle, la libertad de expresión no será un derecho vivo, sino un artículo bonito en la Constitución, usado como slogan cuando conviene y olvidado cuando estorba.

 

 

 

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Querétaro de Verdad.

Por: David Smeke

Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión del Portal que lo replica y pueden o no, coincidir con las de los miembros del equipo de trabajo de RedInfo7 Querétaro., quienes compartimos la libertad de expresión y la diversidad de opiniones compartiendo líneas de expertos.

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